| En
una hermosa aldea del interior de Galicia, en el Ayuntamiento
de Chantada, vivían allá por el año 1963
dos niñas, que iban a la escuela, ayudaban a sus padres
y jugaban siempre que podían. Uno de sus juguetes preferidos
era una pañoleta de mil colores que les había
traído su pariente Manolo cuando vino de servir a El
Rey procedente de las colonias de África.
Un día de primavera
fueron con sus padres a las viñas para recoger las
cubas que quedaban en la bodega, antes de que el nuevo embalse
de Belesar cubriera los muros de las viñas que sus
antepasados habían trabajado con tanto cariño.
El río Miño, enfadado porque le habían
cortado su cauce empezó a crecer y crecer. María
y Mercedes, que tenían sus pañoletas colgadas
de una estaca vieron como de repente éstas desaparecían
flotando sobre las aguas. Las niñas comenzaron a llorar
pues non entendían muy bien lo que estaba pasando.
Ellas también tenían que escapar riberas arriba
junto a sus padres, porque podían correr la misma suerte
que las pañoletas.
Cansadas ya
de andar, se sentaron entre sollozos a la orilla del agua,
y de repente, como por arte de magia, surgieron dos XACIAS
del fondo de que aquellas turbulentas aguas con las pañoletas
enredadas entre sus dedos. Éstas les contaron que también
estaban tristes y dolidas porque el embalse había perturbado
su paz y había hecho desaparecer sus hogares situados
en los pozos más profundos del Río Miño. |